¿América Latina o Europa?


A la hora de armar un itinerario de largo aliento, normalmente los viajeros tenemos varias alternativas en mente. Hacer un recorrido a través de Suramérica es una salida obligada para todo aquel se que aprecie como trotamundos. Europa, por su parte, no podría tener un estatus diferente. Entonces, punto número uno, no hay discusión: hay que visitar ambas. El asunto es decidir a cuál vamos primero y por qué. En 2009 hice un viaje de sesenta días a través de Suramérica, y en 2010, 2011 y 2012 hice lo mismo en Europa. Así, a través de mi experiencia, les dejo algunas consideraciones que quizá resulten de utilidad:

Costos

América Latina: es una extraña combinación entre lo barato y lo caro. Si bien se pueden conseguir hospedajes muy económicos, sea en hoteles o hostales, el transporte es en ocasiones extremadamente costoso. Por ejemplo, recuerdo haber pagado por un viaje en bus (¡en bus!) desde Caracas a Cartagena, el equivalente a USD 300, y otros USD 150 de Cartagena a Bogotá, otros USD 50 para llegar a Cali, y otros USD 150 para ir de Santiago a Buenos Aires.

Ecuador

Mitad del Mundo

Europa: si viajas en determinadas fechas y programas horarios, puedes conseguir ofertas insólitas para viajar, sea en bus, tren o avión. Recuerdo haber pagado € 4 para ir en bus de Letonia a Lituania, y € 14 para volar de París a Oslo, por ejemplo. Eso sí, es cierto que los trenes en Europa son muy costosos, y generalmente lentos (los rápidos son impagables). Pero si tienes menos de 26 años puedes aprovechar promociones como el Europass, con el que pagas una tarifa única y tienes quince o treinta días para viajar por todo el continente. Mi recomendación absoluta si quieres recorrer Europa, y tienes tiempo pero no un gran presupuesto, es que compres un Pass de Eurolines, una empresa de buses que ofrece un billete ilimitado a un precio imperdible. En 2010 viajé por 14 países y pagué € 330, y eso que lo hice en temporada media. En temporada baja es más económico. Ahora bien, la estadía en Europa es más costosa, especialmente en las grandes capitales (París, Roma, Londres son dolorosamente caras). En cambio, en Europa del Este consigues hoteles y hostales muy económicos. En Polonia llegué a pagar € 7 en un dormitorio compartido con otras cuatro personas. El sitio estaba muy bien, limpio, seguro, cómodo, amigable, con desayuno incluido (sólo para que te hagas una idea).

Bélgica

Arcadas del Cincuentenario en Bruselas, Bélgica

Logística

América Latina: uno puede tener una ruta bien planificada, pero sobre la marcha habrá siempre cosas que cambiar: un bus que canceló su partida, una carretera que se obstruyó por un derrumbe, un itinerario que cambió de rumbo a última hora y sin avisar. Todo eso ocurre en un viaje por América del Sur. Los retrasos son comunes, y hay que tener siempre un buen libro en la mochila para no lamentar las horas de espera. Por otra parte, hay que armarse de doble paciencia para completar los trámites migratorios en cada frontera. Recuerdo haber hecho una fila de dos horas para sellar mi pasaporte entre Colombia y Ecuador, y una de tres horas y media para cruzar de Bolivia a Chile. Uno siente que el tiempo se extingue y que uno mismo se diluye en semejantes demoras. Pero si se toma todo como parte de la experiencia, el viaje no hace sino enriquecerse. El cambio de moneda es otro elemento a tomar en cuenta, hay que cambiar a la entrada y a la salida, hay que estar siempre atentos a la tasa vigente, y jamás tranzar con los cambistas independientes que hierven en los cruces fronterizos.

Brasil

Río de Janeiro

Europa: la existencia de la Comunidad Europea no es algo que ha venido a influir sólo en la política y en la economía del Viejo Continente, sino también en la dinámica de los viajeros. Atravesar Europa de una punta a otra es algo tan simple que por lo general uno no se da cuenta cuándo ha salido de un país para entrar a otro. No hay diligencias a resolver, ni papeles a sellar, ni pasaporte a estampar. Sólo una vez, yendo de Ámsterdam a Berlín, unos oficiales de policía detuvieron el bus para pedirnos documentación. Tampoco hay que cambiar moneda, dado que el euro funciona en casi todo el territorio (menos en el Reino Unido, Suiza, Escandinavia y algunas naciones del Este). Acá los horarios, en cambio, se cumplen con tal puntualidad que no es difícil perder un tren o un avión por cosa de cinco minutos (¡lo digo también por experiencia!).

Italia

Fontana di Trevi

El viaje

Siempre alguien preguntará: ¿Qué es mejor: Latinoamérica o Europa? Honestamente, creo que es una pregunta sin respuesta. Son dos planes absolutamente distintos. Y en todo caso, siempre el asunto dependerá de cada cual, de su experiencia personal, su background, sus expectativas, sus facilidades de idioma. Hablo entonces de mi mera opinión: para un suramericano como yo, Europa es exótica: sus edificios de doscientos años, sus fuentes de cinco siglos, sus ruinas de tres milenios, sus puentes medievales, sus castillos de reyes extravagantes, sus parques milimétricamente cuidados, sus museos llenos de historia. Europa es un viaje recurrente, países a los que quiero volver, calles que quiero caminar de nuevo, una y otra vez: Praga, Budapest, Varsovia, Cracovia, Moscú, Helsinki, Tallin, Londres, Bruselas, Oporto…

Por su parte, América Latina es el reencuentro con mis raíces, con lo que somos los sudamericanos como cultura, como país enorme, como historia, es sentir el peso de la colonia en las veredas empedradas de Cartagena y su muralla de 450 años, es hacer equilibrio sobre la Mitad del Mundo en Ecuador, es admirar, como quien mira la foto del abuelo lejano, la ciudad de Machu Picchu, es estremecerse por el rugir de Iguazú, es romperse los labios con el sol seco de Atacama, es patear un balón de fútbol en las costas de Copacabana.

Cataratas de Iguazú, en Argentina

Cataratas de Iguazú, en Argentina

Entonces, ahora que vivo en París, siento un deseo irresistible de volver a recorrer Suramérica. Si estuviera en mi Venezuela natal, me daría tres meses para darle otra vuelta a nuestra patria grande, como le diría Bolívar (sin connotaciones políticas, eh!).

Ahora bien, si una chica (una amiga mía) me pidiera mi opinión sobre cuál de los dos destinos elegir, después de echarle todo este cuento, le recomendaría que a Europa, si quiere, vaya sola; pero a Suramérica, preferiblemente, vaya acompañada. Es mi opinión.

Espero que estas notas les sean de ayuda al momento de tomar su decisión. Y si tienen alguna pregunta más, no duden en dejarla por aquí.

Buen viaje.

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6 comentarios en “¿América Latina o Europa?

    1. Qué bueno!!! Me excuso públicamente por demorarme en contestar, pero es que sentía la necesidad de escribirte con calma y no había tenido tiempo! Ya sabes cómo funciona esto! Un beso muy grande, y por favor mantenme al corriente de lo que hagas!

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  1. hola! con tantas ganas de conocer el mundo, como empezar a organizarse para conocerlo ? , teniendo en cuenta todos los miedos que sobrecaen en una mujer mas que todo, el bajo presupuesto, pero las ganas mas grandes de salir y ver todos los parajes naturales que ofrece el planeta,, Suramerica sin duda alguna es la primera que quiero conocer, para salir a Europa a echar los mejores cuentos de mi tierra. ayudame con tu orientacion de viajero. GRacias

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    1. Lo primero para organizarte es ponerle fecha a tu viaje. Luego, pase lo que pase, no retrasar la fecha! Salir y punto! Los miedos se vencen, el mundo es duro, pero a veces no es tan malo como nos lo pintan. Sólo ten cuidado, sé prudente e inteligente, y sigue adelante. El presupuesto se ajusta, siempre se puede viajar lejos con mucho o con poco. Pero por encima de todo, es imposible salir de viaje si no tienes la voluntad de hacerlo, si estás convencida de que es tu momento de darle la vuelta al continente. Cuando eso sucede, no te detienes a pensar en temores ni dinero. Decídelo, y hazlo! Es mi recomendación! Gracias por la visita Ele, y sigue viniendo para que sigamos viajando juntos! Abrazos desde Francia!

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  2. Este blog es la representacion de unos de los sueños mas grandes que tengo desde pequeña: conocer el mundo. Acabo de descubrir tu web y me encanta. Gran trabajo

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    1. ¡Qué maravilla! Yo diría que hay que seguir soñando, e ir detras de esos sueños, adonde quiera que nos lleven! Algo que he pensado es que los sueños no “se hacen” realidad: nosotros los “hacemos” realidad, porque ellos no pueden hacer nada solos, está en nosotros realizarlos. Eso creo y te lo comparto! Un abrazo grande!

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