¿Por qué viajo?


Mamá,

Te cuento brevemente que conocí dos buenos amigos en el hostal de Botafogo. Son franceses, Sylvain y Romain, de 30 y 27 años, hermanos: acaban de emprender un viaje de ocho meses por el mundo. Comenzaron por Brasil hace diez días, y me contaron que ya sentían que llevaban ocho semanas de viaje, de tantas cosas que les han pasado. En su itinerario planean pasar por Argentina, Chile, Perú, Ecuador, y de allí volarán a Nueva Zelanda, y luego a Australia, y después pasarán al Sudeste Asiático… en fin, me dieron ganas de agarrar mi morral y seguir el camino con ellos.

Recordé el viaje de dos meses que hice en 2009 para recorrer toda Suramérica con mi buen amigo Adrián. Agradecí haberlo hecho en aquel momento, haber vivido tan extraordinaria experiencia. En esa ocasión nosotros le dimos la vuelta al sur, estuvimos en los lugares soñados del continente, Machu Picchu, Titicaca, Iguazú, Cartagena, Atacama, Aconcagua, Mitad del Mundo, Cristo Redentor, Maracaná, y hasta llegamos al Carnaval de Río de ese año. ¿Cuánta gente conocimos? Incontable. Cuántas ciudades visitamos, cuántas fronteras cruzamos, cuántos compañeros eventuales conocimos, amigos de dos días que se quedaron para siempre en los recuerdos, en alguna fotografía, en una nota fugaz de libreta, en un atardecer entrañable.

Así, esta vez me encontré del otro costado de la historia, y hasta me causó gracia al remarcarlo: Sylvain y Romain, convertidos en trotamundos que viven un viaje inolvidable, uno que seguramente los definirá para siempre, andaban por allí y se tropezaron de pronto conmigo, un eventual colega del camino que los acompañó un día en Río de Janeiro, yendo a un par de playas, comiendo churrasco y riendo hasta la medianoche por las calles de la ciudad. Así como a veces yo recuerdo a Maurizio (un italiano que conocimos en algún hostal de Colombia), a Diego (aquel argentino que nos cruzamos en Perú), o tantos más que uno consigue en cualquier esquina de cualquier ciudad, así quizá me recuerden estos amigos cuando rememoren su largo periplo: ¿Te acuerdas del periodista aquel, el venezolano que conocimos en Brasil? ¡Jajaja!

Conseguir gente como Sylvain y Romain, que han decidido hacer una pausa en sus vidas, dejar la monotonía, las cuatro paredes condenadas por la luz de neón de una oficina terriblemente aburrida, y salir a vivir sus propias vidas, la que quieren, la que anhelan, buscando ese sueño infantil de recorrer lugares remotos, culturas lejanas, de protagonizar historias llenas de asombro… eso me hace sentir menos loco, o por lo menos me deja la sensación de que no soy el único que anda por ahí con la casa metida en un bolso yendo de una ciudad a otra buscando quién sabe qué. Y allí está mi otra reflexión: cuando veo a gente como estos franceses, o cuando me veo a mí mismo en un aeropuerto, o reflejado en el vidrio de algún autobús en un país lejano, me pregunto por qué viajo, más allá de que este sea el oficio que he elegido para ejercer mi profesión, y de que me paguen por esto, porque a fin de cuentas estoy seguro de que terminaría haciéndolo de todas formas aunque no percibiera ni un centavo (¡no por eso dejen de pagarme, amigos de los medios!). Entonces, ¿por qué viajo? ¿qué busco? ¿qué respuesta persigo? ¿qué buscamos los que ya no podemos dejar de movernos, los que le tenemos alergia a la casa? ¿por qué estamos dispuestos a sacrificar la comodidad del hogar, la cercanía de los afectos y la comida puntual a cambio de lo desconocido, lo impredecible, un idioma distinto y un mapa bajo el brazo? ¿Por qué nos ilusiona tanto la promesa de que esta hoja en blanco se irá escribiendo sola en un camino imponderable?

No sé qué nos mueve, o por lo menos no sé todavía qué me mueve a mí… de modo que seguiré viajando a ver si lo descubro.

Un beso madre, y gracias por leer mis reflexiones… es que a veces amanezco medio pensador. Aquí dos fotos de mis amigos franceses, que hace dos días me escribieron contándome que se dirigían al sur de Argentina, hacia Ushuaia: querían llegar a la Ciudad del Fin del Mundo para ver las ballenas.

Te escribo pronto,

Johan

Anuncios

4 comentarios en “¿Por qué viajo?

  1. Te felicito por ese espiritu aventurero amigo …tambien ando emoprendiendo mis aventuiras y escriiendo anecdotas , viviendo a los 50 Jjjjjjaaaa desde q lei aquel reportaje tuyo recorriendo todo el sur desperto en mi q debia. Reealizar mis sue;os y ese fue el empuje …por eso un abrazo para ti y no dejes q tus sue;os se detengan ….mis bendiciones y exito….

    Me gusta

    1. Pffff! No me digas que ese texto te hizo algo!!! Que despertó en ti eso de que debías realizar tus sueños??? Qué maravilla!!! Gracias por decírmelo!!! Entonces no perdí aquellas horas escribiendo!!! Te mando también un abrazo, sigamos viajando juntos! Un beso enorme!

      Me gusta

  2. WOOWW CADA VES QUE TE LEO VIAJO CONTIGO Y ME IMAGINO CADA DETALLE QUE ESCRIBES COMO TU PERDIDA BUSCANDO TU HOTEL…………Y ME HACES RECORDAR MUCHOS MOMENTOS YA VIVIDOS EN ALGUN LUGAR QUE VISITE ………Y COMO SE RECUERDA A LOS AMIGOS QUE UNO HACE EN CADA AEROPUERTO, EN CADA AVION, EN CADA PAIS,
    GRACIAS POR COMPARTIR TUS AVENTURAS ES MUY LINDO VIVIRLAS CUANDO SE TE LEE. SALUDOS Y CUIDATE QUE DIOS TE BENDIGA Y QUE LA VIRGEN TE PROTEJA CON SU MANTO SAGRADO.

    Me gusta

    1. Tania! Gracias por leerme! Qué alegría que puedas viajar conmigo a través de estos escritos! Es muy curioso que esos amigos eventuales, aunque uno apenas comparte momentos muy cortos, se quedan para siempre con nosotros. Por eso viajar es más que conocer lugares: es la gente! Un abrazo muy fuerte, y por acá te espero para que sigamos viajando!

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s