En una favela de Río


Madre,

Te envío esta carta con atraso. Debí mandártela hace unos diez días, pero el ritmo de la vida en Río de Janeiro no me dejó tiempo para hacerlo. Sin darme cuenta, en algún momento perdí el control de las horas y los días simplemente comenzaron a pasar, y la verdad es que no quise resistir, me dejé llevar por el viaje, y terminé viviendo una experiencia inolvidable, llena de momentos insólitos, divertidísimos, anécdotas imperdibles, gente, conversaciones, paisajes, atardeceres.

Pero prometo que a partir de ahora me iré poniendo al día, procurando no olvidar detalles en estas cartas que escribí en su momento, y que no envié. Aquí va esta, del viernes 9 de noviembre:

Ayer visité la favela Santa Marta. ¡Vaya experiencia! Con puntualidad y absoluta gentileza, el Lugarteniente Gabriel me recibió en la central de la Unidad de Policía Pacificadora ubicada en lo alto del barrio. Para llegar allá debí tomar el bondinho, una suerte de trencito que remonta el morro a lo largo de cinco estaciones para facilitar el acceso a los habitantes, que de otra forma deberían subir por las escaleras. ¡Nada fácil! Y ahí iba yo, en ese vagón repleto de gente, en medio de todos esos brasileños que me miraban casi sonreídos, pues debía tener una cara de turista que no me la quitaba nadie, por más esfuerzos que hacía por parecer un vecino de la zona.

En fin, cuando llegué arriba me esperaba mi entrevistado y comenzamos a hablar. Hace unos meses te conté feliz que había hecho mi primera entrevista en francés, cuando estuve en París. ¡Pues acabo de hacer mi primera entrevista en portuñol! Claro, debo reconocer que el éxito de ésta no fue sino gracias a la paciencia con que el Lugarteniente seleccionaba las palabras que más se asemejaban al castellano, y las pronunciaba con total lentitud para que yo pudiera entender. Conversamos sin problemas y me contó cómo, en cuatro años que tienen los policías en la favela, no se ha producido ni un solo asesinato, ni un solo asalto, y ni un disparo aislado. El barrio ha sido completamente recuperado de las manos de la violencia y el narcotráfico, y hoy es, según me dijo, un sitio para la vida y la libertad.

Luego de nuestra conversación me acompañó junto con dos agentes más a recorrer el lugar, donde viven casi seis mil personas. En el camino me iban explicando cada cosa, cómo moran los vecinos, cómo se organizan los agentes para mantener el orden, cómo eran las cosas antes de la pacificación, dónde se ubicaban los mafiosos, y cómo es ahora, y dónde hay cámaras de seguridad, espacios deportivos, y me mostró cómo en los últimos años se ha extendido una red de alumbrado eléctrico y otra de identificación de las calles por todo el barrio.

Luego de deleitarnos un rato con las panorámicas de Río desde la Plaza de Michael Jackson, donde el astro grabó el vídeo clip de They don’t care about us en 1996, seguimos hacia las entrañas de la comunidad —te prometo que en una próxima carta te cuento un poco más sobre este vídeo, que es una historia fascinante—. Luego el barrio se convirtió en una intrincada confusión de callecitas y veredas, angostas, caprichosas, escaleras empinadas, puertas diminutas, pasajes que van y vienen como las patas de una araña. Y sobre éstas, un matorral de cables se junta llevando electricidad de un lado a otro con orden imposible. Por momentos sentí que estaba en un estudio de cine, porque las calles eran tan insólitas que sólo a un creador de fantasías, sólo a un artista del séptimo arte, se le ocurriría armar tan impresionante escenografía.

A un costado de nosotros, durante casi toda la visita, el Cristo de Corcovado emergía y se ocultaba entre las espesas nubes que han opacado a Río durante los últimos dos días.

Después de casi unas tres horas de andar con calma y ojo curioso por la favela, me despedí de mis amigos policías que recién recibían una llamada solicitando apoyo desde la central. “¿Sabes cuál es el verdadero problema que enfrentamos en la favela todos los días?”, me preguntó unos de los agentes que me acompañaba. “Los asuntos maritales”, respondió. Y es que justo les informaban que debían subir al barrio de inmediato, pues al parecer una mujer se estaba agarrando a golpes con su marido.

Salí de la favela maravillado, pues lo que hasta hace años fue una cueva de malandros y un nido de vicios, hoy es un espacio de paz que rezuma optimismo y alegría, la comprobación de que con voluntad y trabajo sí se puede transformar la realidad de América Latina. Uno suspira, y después de todo siente algo de esperanza.

Ahora, que ya laboré, me daré un baño y me iré a tomar un traguito en Lapa, en el centro de la ciudad.

Y bueno… para que sepas, mi experiencia en la favela todavía no ha terminado: el sábado vuelvo, ahora en compañía de los vecinos con quienes espero conocer una cara aún más cercana del lugar, pues hasta tenemos almuerzo previsto en alguna esquina del barrio.

Te amo, ¡y espero volver a escribirte pronto!

Aquí te dejo una foto que tomé desde el bondinho.

Johan

Anuncios

2 comentarios en “En una favela de Río

  1. tb visite la favella santa marta junto a 2 amigas, en febrero de 2o11, me encanto, dudamos de ir en un principio x miedo, nos decidimos tarde llegamos como a las 20:00 sin guia ni nada solas, encontramos personas muy amabless subimos tb en bondinho, solo keriamos ver la estatua de michael jackson nos sacamos muxas fotos ,fue facil el portuñol jajja ellos nos entendian mas o menos mientras ke nosotras entendiamos casi todo se nos pasaron las horas volando..!! teniamos ke alcanzaar el metro para volver al hotel fue maravilloso conocer esa favella tb recuerdo esas calles enredadas y la maravillosa vista al cristo redentor iluminado se nos hizo demasiado tarde…sldos desde chile..

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s